La Doctrina del Purgatorio

La Doctrina del Purgatorio, comenzó a ser enseñada en el año 600 d. de C. y estipulada como un dogma en el año de 1439 d. de C.


La Biblia no enseña nada de un intermedio donde el alma deba ir para ser purificada antes de poder entrar al cielo, pues en Cristo hemos sido purificado completamente, siendo su sangre redentora nuestro purgatorio.


A. La iglesia Católica trata de fundamentarse en los textos de:

2 Macabeos: 12

43. Y habiendo recogido en una colecta que mandó hacer doce mil monedas de plata, las envió a Jerusalén, a fin de que se ofreciese un sacrificio por los pecados de estos difuntos, teniendo, como tenía, buenos y religiosos sentimientos acerca de la resurrección.

44. (Pues si no esperara que los que habían de resucitar, habría tenido por cosa superflua e inútil rogar por los difuntos),

45. y porque consideraba que a los que habían muerto después de una vida piadosa, les estaba reservada una gran misericordia.

46. Es, pues, un pensamiento santo y saludable rogar por los difuntos, a fin de que sean libres de las penas de sus pecados.

Mateo: 5

25. Componte luego con tu contrario, mientras estás con él todavía en el camino; no sea que te ponga en manos del juez, y el juez te entregue en las del alguacil, y te metan en la cárcel.

26. Te aseguro que de allí no saldrás hasta que pagues el último céntimo.

Mateo: 12

32. Asimismo a cualquiera que hablara contra el Hijo del hombre se le perdonará; pero a quien hablare contra el Espíritu Santo, despreciando su gracia, no se le perdonará ni en esta vida ni en la otra.

1 Corintios: 3

15. Si la obra de otro se quemare, será suyo el daño; no obstante, él no dejará de salvarse, si bien como quien pasa por el fuego.


Ninguno de ellos enseña nada del Purgatorio.


B. Cristo nuestro Purgatorio:

Isaías: 1

18. Y entonces venid y argüidme, dice el Señor: Aunque vuestros pecados os hayan teñido como la grana, quedarán vuestras almas blancas como la nieve; y aunque fuesen teñidas de encarnado como el rojo, se volverán del color de la lana más blanca.

Isaías: 52

13. Sabed que mi siervo estará lleno de inteligencia y sabiduría; será ensalzado y engrandecido, y llegará a la cumbre misma de la gloria.

Isaías: 55

1. Sedientos, venid todos a las aguas; y vosotros que no tenéis dinero apresuraos, comprad y comed; venid, comprad sin dinero y sin ninguna otra permuta vino y leche.

Salmo: 51

7. Mira, pues, que fui concebido en iniquidad y que mi madre me concibió en pecado.

Lucas: 16

19. Hubo cierto hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino finísimo: y tenía cada día espléndidos banquetes.

20. Al mismo tiempo vivía un mendigo llamado Lázaro, el cual, cubierto de llagas, yacía a la puerta de éste,

21. deseando saciarse con las migajas que caían de la mesa del rico; mas nadie se las daba; pero los perros venían y le lamían las llagas.

22. Sucedió, pues, que murió dicho mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. Murió también el rico, y fue sepultado en el infierno.

23. Y cuando estaba en los tormentos, levantando los ojos vio a lo lejos a Abrahán y a Lázaro en su seno,

24. y exclamó diciendo: ¡Padre mío Abrahán!, compadécete de mí y envíame a Lázaro, para que mojando la punta de su dedo en agua, me refresque la lengua, pues me abraso en estas llamas.

25. Le respondió Abrahán: Hijo, acuérdate que recibiste bienes durante tu vida, y Lázaro al contrario males; y así éste ahora es consolado, y tú atormentado;

26. fuera de que, entre nosotros y vosotros, está de por medio un abismo insondable: de suerte que los que de aquí quisieran pasar a vosotros, no podrían, ni tampoco de ahí pasar acá.

27. Ruegote, pues, ¡oh padre!, replicó el rico, que lo envíes a casa de mi padre,

28. donde tengo cinco hermanos, a fin de que los advierta, y no les suceda a ellos, por seguir mi mal ejemplo, venir también a este lugar de tormentos.

29. Le replicó Abrahán: Tienen a Moisés y a los profetas: escúchenlos.

30. No basta esto, dijo él, ¡oh padre Abrahán!, pero si alguno de los muertos fuere a ellos, harán penitencia. 

31. Le respondió Abrahán: Si a Moisés y a los profetas no los escuchan, aun cuando uno de los muertos resucite, tampoco le darán crédito.

Lucas: 23

43. Y Jesús le dijo: En verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Juan: 1

29. Al día siguiente vio Juan a Jesús que venía a encontrarle, y dijo: He aquí el cordero de Dios, ved aquí el que quita los pecados del mundo.

Hechos: 7

59. Y poniéndose de rodillas, clamó en alta voz: ¡Señor, no les hagas cargo de este pecado! Y dicho esto durmió en el Señor. Saulo había consentido como los otros a la muerte de Esteban.

Hechos: 8

20. Perezca tu dinero contigo; pues has juzgado que se alcanzaba por dinero el don de Dios.

Hechos: 20

18. Venidos que fueron, y estando todos juntos, les dijo: Vosotros sabéis de qué manera me he portado todo el tiempo que he estado con vosotros, desde el primer día que entré en el Asia,

Romanos: 5

9. murió Cristo por nosotros; luego es claro que ahora mucho más estando justificados por su sangre, nos salvaremos por él de la ira de Dios.

2 Corintios: 5

1. Sabemos también, que si esta casa terrestre o el cuerpo corruptible en que habitamos viene a destruirse, nos dará Dios en el cielo otra casa, una casa no hecha de mano de hombre, y que durará eternamente.

2. Que aun por eso aquí suspiramos deseando la sobrevestidura del ropaje de gloria, o la habitación nuestra del cielo,

3. si es que fuéremos hallados vestidos de buenas obras, y no desnudos.

4. Así también es que mientras nos hallamos en este cuerpo como en una tienda de campaña, gemimos agobiados bajo su pesantez; pues no querríamos vernos despojados de él, sino ser revestidos como por encima, de manera que la vida inmortal absorba y haga desaparecer lo que hay de mortalidad en nosotros.

5. Y el que nos formó o creó para este estado de gloria es Dios, el cual nos ha dado su espíritu por prenda.

6. Por esto estamos siempre llenos de confianza, y como sabemos que, mientras habitamos en este cuerpo, estamos distantes del Señor y fuera de nuestra patria

7. (porque caminamos hacia él por la fe, y no le vemos todavía claramente).

8. En esta confianza que tenemos, preferimos más ser separados del cuerpo, a fin de gozar de la vista del Señor.

Hebreos: 1

3. El cual siendo como es el resplandor de su gloria y vivo retrato de su sustancia, y sustentándolo y rigiéndolo todo con sola su poderosa palabra, después de habernos purificado de nuestros pecados, está sentado a la diestra de la majestad en lo más alto de los cielos,

Hebreos: 9

14. ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual por impulso del Espíritu Santo se ofreció a sí mismo inmaculado a Dios, limpiará nuestras conciencias de las obras muertas de los pecados, para que tributemos un verdadero culto al Dios vivo?

22. Y según la ley casi todas las cosas se purifican con sangre, y sin derramamiento de sangre no se hace la remisión.

Hebreos: 10

22. lleguémonos a él con sincero corazón, con plena fe, purificados los corazones de las inmundicias de la mala conciencia, lavados en el cuerpo con el agua limpia del bautismo,

Efesios: 1

7. en quien por su sangre logramos la redención, y el perdón de los pecados, por las riquezas de su gracia,

Tito: 2

14. el cual se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de todo pecado, purificarnos y hacer de nosotros un pueblo particularmente consagrado a su servicio y fervoroso en el bien obrar.

Filemón: 1

21. Confiado en tu obediencia te escribo, sabiendo que harás aun mucho más de lo que digo.

22. Y al mismo tiempo dispónme también hospedaje; pues espero que por vuestras oraciones os he de ser restituido.

23. Epafras, preso conmigo por amor de Jesucristo, te saluda,

1 Pedro: 1

18. sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana conducta de vida, o vivir mundano, que recibisteis de vuestros padres, no con oro o plata, que son cosas perecederas,

19. sino con la sangre preciosa de Cristo como de un cordero inmaculado y sin tacha,

1 Juan: 1

7. Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que por medio de él todos creyesen.

Colosenses: 1

14. por cuya sangre hemos sido nosotros rescatados* y recibido la remisión de los pecados,

Colosenses: 2

13. En efecto, cuando estabais muertos por vuestros pecados y por la incircuncisión o desorden de vuestra carne, entonces os hizo revivir con él, perdonándoos graciosamente todos los pecados;

Apocalipsis: 1

5. y de parte de Jesucristo, el cual es testigo fiel, primogénito, o el primero que resucitó de entre los muertos, y soberano de los reyes de la tierra, el cual nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,

Apocalipsis: 5

9. Y cantaban un cántico nuevo, diciendo: Digno eres, Señor, de recibir el libro y de abrir sus sellos; porque tú has sido entregado a la muerte, y con tu sangre nos has rescatado para Dios de todas las tribus, y lenguas, y pueblos y naciones,

Apocalipsis: 7

14. Yo le dije: Mi señor, tú lo sabes. Entonces me dijo: Estos son los que han venido de una tribulación grande, y lavaron sus vestiduras, y las blanquearon, o purificaron, en la sangre del Cordero.

Apocalipsis: 14

3. Y cantaban como un cantar nuevo ante el trono, y delante de los cuatro animales, y de los ancianos; y nadie podía cantar ni entender aquel cántico, fuera de aquellos ciento cuarenta y cuatro mil, que fueron rescatados de la tierra.